¿Quién no ha tenido una contractura? ¿Quién no se ha levantado una mañana “tieso” sin apenas poder girar el cuello?

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Tengo una contractura, ¿Seguro?

(1) 21/03/2016 13:43h

¿Quién no ha tenido una contractura? ¿Quién no se ha levantado una mañana “tieso” sin apenas poder girar el cuello, o ha tenido ese incómodo puñal clavado en la paletilla?
 
Pero, ¿alguno de nosotros sabe que es de lo que estamos hablando cuando decimos: “Tengo  una contractura”?
 
Una contractura no es más que el “estado de rigidez o de contracción permanente, involuntaria y duradera de uno o más músculos”. Eso es, un músculo, todo él, sus miles de fibras, en estado de contracción ¡permanente!.

Normal que duela ¿no?

Bueno, pues vamos a parar las alarmas, el diagnostico de contractura es un diagnostico sobreutilizado. Prácticamente nunca nos encontramos una situación como la anteriormente descrita. 

Contractura

Entonces ¿Qué es lo que me pasa?

Pues seguramente, lo que te ocurra a ti amigo mío, es que tienes un punto gatillo. ¿Y eso es peor o mejor? Pues es… diferente. Un punto gatillo es: “un foco hiperirritable dentro de una banda tensa de musculo esquelético, que es doloroso a la compresión y puede provocar un dolor referido característico, disfunción motora y fenómenos autonómicos”
 
Si, si, te lo explico. Eso quiere decir que los músculos tienen puntos muy concretos donde algunas fibras tienden a quedarse contraídas. Las causas de esta contracción son muy diversas, entre ellas la más común es el sobreuso. Esos puntos PUEDEN dar dolor donde se encuentran, dar dolor a distancia, alterar nuestro movimiento con los problemas que ello conlleva y dar otra serie de síntomas muy diversos. Destaco pueden porque no necesariamente se tienen que dar todos esos situaciones ante la presencia de un punto gatillo. Por ejemplo un punto gatillo puede doler pero no limitar la movilidad o puede no doler pero causar debilidad, etc.
 
Esos puntos contraídos generan una banda tensa en el músculo, lo que puede darnos esa sensación de “bolo, nudo o cuerda” que muchas veces apreciamos cuando nos echamos la mano encima.

Cualquier músculo del cuerpo puede presentar puntos gatillo

Síntomas muy comunes pueden estar originados por puntos gatillo, como el dolor en los trapecios o la rigidez de cuello, pero además estos puntos pueden provocar dolores o síntomas que simulan ciertas patologías o contribuyen en la aparición y/o mantenimiento de las mismas. Casi siempre la aparición de estos síntomas no es en el lugar donde se encuentra el punto sino a distancia.
 
Algunos ejemplos:
Un punto gatillo del basto interno del cuádriceps da dolor en la zona interna de la rodilla simulando patología de menisco interno; un punto gatillo en el glúteo menor da un dolor que baja por la cara posterior del muslo y la pierna simulando una ciática; los puntos gatillo de la musculatura del antebrazo pueden causar dolor en el codo llegando a originar una epicondilitis; puntos gatillo del trapecio dan dolor en la zona temporal tipo cefalea o migraña…
 
Vemos una representación gráfica. Las cruces de los dibujos señalan donde se encuentra el punto y la zona roja es la zona donde más frecuentemente se presenta el dolor por ese punto, a más rojo, más frecuente es que duela en esa zona.

Contractura_0

Muy bien, tengo un punto gatillo, ¿ahora qué hago?

Mi consejo es que acudas a un Fisioterapeuta, a poder ser con conocimientos de dolor miofascial, es decir que sea especialista en el tratamiento de puntos gatillo y la patología que los rodea. Él o ella no tendrá problema en identificar y tratar este tipo de lesión. Además, si es un buen profesional, también sabrá identificar si tu problema es de otro tipo y lo que  necesitas es otro tipo de terapia o incluso ser derivado a otro profesional. 

Y, ¿qué me va a hacer el fisio?

Un fisio aplicara las técnicas adecuadas para tratar tu patología: Técnicas manuales, estiramiento, movilización, etc. Algunas como la punción seca que se ha demostrado científicamente que son tan efectivas o más que terapias medicas como la infiltración, por no hablar del reposo, antiinflamatorios o en el peor de los casos relajantes musculares, medicamentos que en muchas ocasiones son ineficaces para el tratamiento de este tipo de dolores y que tienen evidentes efectos perjudiciales. En algunos casos (como el Myolastan) incluso se han tenido que retirar del mercado por sus peligrosos efectos secundarios.
 
Además el fisio también se centrará en corregir ciertas conductas, hábitos de tu vida diaria, técnica deportiva o movimientos patológicos que te están llevando a la aparición de dichos puntos. Además te dará pautas o ejercicios para prevenir que vuelvan a aparecer.
 
En Podium somos especialistas en dolor miofascial y estaremos encantados de ayudarte con tu problema.

Bibliografía:
 
1-      Simons DG, Travell J, Simons LS. Dolor y disfunción miofascial: el manual de los puntos gatillo. 2 ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2002.

Posted on 22/03/2016 by Álvaro Peña

Actualidad, Deporte, Fisioterapia, Podium, Salud
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Comentarios (1)

JMTricas

22/03/2016 15:43h

Muy interesante el artículo, sobretodo la aclaración de lo que es y no es una contractura.
A mi me hicieron punción seca hace un tiempo en el infraespinoso de mi hombro y me fue de maravilla.
Un saludo!

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