Explicando el dolor

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Explicando el dolor

(0) 28/12/2015 18:34h

En general nadie quiere tener dolor, porque en cuanto empiezas a sentirlo ya estás pensando en deshacerte de él. Eso es porque se trata de una sensación desagradable y es precisamente por eso por lo que es una de las sensaciones o sentidos más útiles, sin el cual podríamos morir. El “dolor útil”, te protege ya que su función es avisarte de que estás en peligro. Pero a veces, el sistema del dolor se comporta de una forma extraña – por ejemplo, puedes clavarte un clavo en el dedo y no darte cuenta de ello hasta que ves sangre en la zona o puedes estar padeciendo algún tipo de cáncer maligno y que éste no sea doloroso.
 
Antes de pasar a leer el blog os invito a que veaís este vídeo.

Explicando el dolor

Por lo tanto es muy importante entender que aunque exista algún problema en tus articulaciones, músculos, ligamentos, nervios, sistema inmune o en cualquier otro sitio, no tendrás dolor a no ser que tu cerebro piense que estás en peligro.
 
Exactamente de la misma manera que, aunque no exista en absoluto ningún problema en tus tejidos corporales, nervios o sistema inmune, sentirás dolor si tu cerebro piensa que estás en peligro. Esto es así de simple y difícil al mismo tiempo.
 
Hay muchos mitos, malentendidos y miedos innecesarios en relación con el dolor. La mayoría de la gente, incluidos muchos profesionales de la salud, no tienen una concepción actualizada del dolor. Esto es desalentador ahora que sabemos que entender este proceso ayuda a enfrentarse al dolor con eficacia. La verdad es que la fisiología del dolor puede ser entendida por cualquier persona y lo mejor de todo es que hemos podido demostrar que comprender cómo funciona el dolor ayuda a su tratamiento, y esto es algo muy significativo.
Con este post intentaré desmantelar algunos mitos sobre el dolor que muchos hemos tenido durante toda la vida.

“Cuanto más duele, mayor es la lesión”

Explicando el dolor_1

La realidad es que la intensidad del dolor que experimentas no está relacionada directamente con la cantidad de daño que ha sufrido el tejido.
 
Hay historias de surfistas que han sufrido amputaciones traumáticas por mordeduras de tiburones, a los que se les pregunta qué sintieron y lo relatan utilizando términos tan inofensivos como “golpe”, o “puñetazo”. En otras situaciones hay personas que han sufrido quemaduras graves en un incendio y que han sido capaces de entrar  en su casa en llamas para salvar a sus hijos y hay deportistas que han realizado proezas a pesar de tener lesiones graves. Sin embargo hay situaciones como por ejemplo al cortarnos con un papel, en las que la intensidad del dolor puede ser my elevada.
 
Podemos decir con toda certeza que el cerebro es el que decide si algo duelo y cuanto.
 
 

“Se me curó mal la lesión de hace X años y por eso tengo dolor”

¿Cuántas veces habéis oído una frase parecida a ésta?
Entramos en el tema del dolor crónico (dolor de más de 6 meses de duración), y aquí yo os pregunto, ¿es posible sentir dolor sin tener un daño en los tejidos?
La respuesta es sí y lo podemos demostrar con el dolor del miembro fantasma, en el cual somos capaces de experimentar dolor en una parte del cuerpo que ya no existe.
 
En una lesión tan común y simple como un esguince de tobillo, podemos encontrarnos personas en que éste dolor persiste durante meses, e incluso años y puede llegar a ser tan incapacitante como para dejar a un deportista parado de por vida. En estos casos es muy importante entender que su lesión ya está sanada, porque los tejidos lesionados a los 3 meses ya fueron reparados y que el dolor que siente esa persona, un dolor tan discapacitante, es producido por otros fenómenos.
 
A parte, el dolor crónico (y el dolor fantasma) es capaz de producir cambios importantes en la organización de nuestro cerebro, provocando así que estímulos que no deberían ser dolorosos, o que se produzcan en otras zonas, provoquen dolor en este caso, en el tobillo.
 
La buena noticia es que estos cambios en la forma de percibir los estímulos sensitivos, y estos cambios en la organización del cerebro son reversibles. De la misma manera que se puede conseguir que los músculos y articulaciones estén más sanos y fuertes, también se puede conseguir con la configuración del área que representa nuestras distintas partes del cuerpo, en el cerebro.

“Cuanto más fuerte es el medicamento, más me alivia el dolor”

Es un hecho conocido que la forma del comprimido juega un papel en la efectividad de la medicación, y por “forma” me refiero a sus características externas y no a la sustancia que lleva dentro ese medicamento. Hay estudios que han determinado que las cápsulas transparentes con bolitas rojas en su interior son más efectivas que las cápsulas con bolitas blancas; y éstas son más efectivas que los comprimidos de colores, que a su vez son más efectivos que los comprimidos cuadrados, los cuales son más efectivos que los comprimidos redondos. Una locura, ¿verdad? Así es como funciona nuestro cerebro con respecto a la medicación.
 
Hay tantas cosas que influyen en la forma de percibir el dolor y la analgesia que no se puede pensar de una forma tan simplista en cuanto al tratamiento del dolor. 
 
Recordemos que es el cerebro el que decide si algo duele o deja de doler.

“Las mujeres aguantan más el dolor que los hombres”

Existe el mito popular de que las mujeres tienen un umbral y tolerancia al dolor más bajos que los hombres, al menos hasta que las mujeres pasan por un parto, momento en el que su umbral del dolor y de tolerancia aumentan “mágicamente”. Probablemente muchas mujeres refieran el dolor más sinceramente hasta que han pasado por un parto, momento en el que se sienten obligadas a ser más duras, por lo tanto las diferencias en la experiencia del dolor pueden deberse a los roles sociales de cada género pero no a una fisiología diferente.
 
Aún así, hay que reconocer que la mayor parte de la investigación en dolor, se ha hecho con animales machos.

Bibliografía:
 
D.Butler, R. Torres, L. Moseley, Sunyata. Explicando el dolor. 1a ed. South Australia: Noigroup Publications; 2003.

Posted on 29/19/2015 by Marc Terradas

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